Hoy vamos a comentar una decisión que parece sencilla, hasta que la tienes que tomar. Tienes ya tus nuevas ventanas instaladas y todo limpio y bien preparado para vestirlas y ahora qué ¿Cortina o estor?

Hoy queremos darte algunos consejos para que sea más fácil tomar esta decisión.

Comencemos con los aspectos más funcionales y prácticos y luego comentaremos los temas decorativos.

Buscando la funcionalidad…

Ventana al uso y cortina al gusto…

El primer aspecto en el que fijarnos para tomar esta decisión es la apertura de la ventana. Si tienes una ventana abatible, oscilobatiente o una balconera, lo más práctico será colocar una cortina. El estor, acabará siento un obstáculo y nos obliga a subirlo hasta arriba para poder abrir o cerrar la ventana.

Lo más importante… la luz

Por otro lado, el estor nos ofrece otras ventajas funcionales como poder controlar mejor la luz que penetra por nuestra ventana. Podemos bajarlo lo suficiente para frenar la luz directa del sol y a su vez, mantener la luminosidad en el espacio.

La intimidad es lo primero

Otra cuestión que también favorece al estor, es la preservación de la intimidad. El estor nos ofrece más intimidad frente a las miradas indiscretas de nuestros vecinos. En cambio, la cortina, nos obliga a cerrarla por completo.

Saca partido a cada espacio

El tamaño de la estancia es un aspecto a tener en cuenta. Si no nos sobran metros, lo ideal será colocar un estor que pueda recogerse totalmente sobre la ventana. En cambio, si tienes la suerte de disfrutar de un espacio amplio, las cortinas con caídas son la última tendencia.

 

Funcional sí, pero bonito… ¡También!

Una cortina para cada estancia

Las cortinas, al final, siempre visten más y hacen más acogedor el ambiente. Por ello, para estancias como el salón donde buscamos más elegancia y calidez, la cortina es la opción más recomendable. Sin duda, cuantos más metros de tela más acogedora es la vivienda. Además, actualmente, se estila mucho que las cortinas arrastren ligeramente la tela sobre el suelo.

En cambio, para los dormitorios, en los que el ambiente tiende a ser más relajante e informal, el estor es una buena opción.

Y por último, para estancias como el baño o la cocina donde habitualmente hay humedad o humos, lo ideal es un store, y si es lavable mejor. Así, no se adherirán los olores y podremos limpiarlo simplemente con un trapo humedecido.

 

Aprovecha los obstáculos

Por otro lado, si tenemos algún mueble interfiriendo en la ventana como un escritorio o un sofá, no hay que complicarse, la decisión está tomada, un estor es nuestro mejor aliado. Las cortinas cortas son cosa del pasado.

 

Destaca lo mejor de cada ventana

El tamaño de la ventana también puede orientarnos. Si nuestra ventana es muy pequeña una cortina hará que lo parezca más aún. Por el contrario si la ventana es muy grande, un estor puede quedar un poco “pobre” y no lucirá tanto la ventana.

 

El efecto visual, un gran aliado

Por último, si quieres ganar en altura visual porque tienes techos altos y queda bastante espacio entre el techo y la ventana, una cortina es la opción más recomendable.

Esperamos que estos consejos te hayan ayudado a tomar tu decisión. Y, si finalmente ves que no tienes que elegir y que te puedes permitir el lujo de poner cualquiera de los dos, nuestro último consejo es:

¡Combinar la Cortina y el estor!

Es lo último en tendencia y te permitirá disfrutar de las ventajas de ambos y hacer que tus ventanas luzcan al máximo.